
Como ya he contado anteriormente, soy un pajero y por lo tanto no manejo más que bicicletas, karts, cuadrimotos y mediocremente galopo caballos. Pero autos, no.
La cosa es que por el mismo motivo, me desplazo por esta extensa mancha de cemento (Santiago para los forasteros) en transporte público, principalmente en aquel ferrocarril subterráneo inaugurado en 1975 denominado Metro.
[Seguir Leyendo Acá>]
martes, junio 23
Crítica de Risa imbécil
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 cerdos comentan:
Publicar un comentario en la entrada